El proyecto plantea la construcción de 27 viviendas en un bloque lineal que acompaña a la condición longitudinal de la parcela, inserto en la trama ya consolidada de Las Rozas.
El volumen se caracteriza por las terrazas que lo rodean, que —mediante su continuidad y el contraste cromático con la fachada— desdibujan el volumen construido y un espacio intermedio que resta peso a la edificación y constituye un filtro solar, térmico y acústico que permite además la incorporación de vegetación en todo el conjunto.
La tipología de viviendas combina modelos conocidos de doble orientación y en esquina con la importancia de los espacios exteriores, de modo que todas las piezas habitables disponen de salida a las terrazas, cuya geometría varía en función de la orientación y las piezas a las que sirven.











