El edificio se proyecta bajo dos premisas fundamentales: los estándares Passivhaus y la integración con el entorno.
Se consideran aspectos fundamentales aspectos como la compacidad volumétrica o la búsqueda de la expresividad de la arquitectura mediante elementos constructivos de ecoeficiencia pasiva.
Pese a las fuertes desniveles entre las calles circundantes, el proyecto logra articularse en torno a una ‘plaza’ central en un único nivel, continua y accesible, con aperturas estratégicas a todas las orientaciones. Dicho espacio recoge las circulaciones interiores, zonas estanciales, y espacios verdes que mejoran el comportamiento higrotérmico del conjunto.
El diseño de las viviendas, todas con doble orientación, ha permitido desarrollar un propuesta tipológica actualizada que combina modelos conocidos de vivienda pasante o en esquina con los condicionantes propios de las estrategias Passivhaus, en unidades de entre dos y cuatro dormitorios.











